domingo, 17 de junio de 2007
(p20) CARTA A UN(A) AMIGO(A): postea aquí
Postea en este espacio la carta a un/a amigo/a, en la que le cuentas lo que has aprendido en el curso.
martes, 5 de junio de 2007
(p19) Un joven que aporta al reciclaje desde Concepción (Comenta esta nota)
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Plazo para el posteo: viernes 08 de junio.
Christian Rojas trabaja con las manos en la masa en su planta de reciclaje de hidrocarburos. Los residuos, los hidrocarburos y hasta los tambores de lata son fuente de emprendimiento para Christian Rojas, emprendedor penquista de 29 años que tiene una empresa en funciones y dos a punto.
Con una división dentro de la empresa Servifosas, propiedad de sus padres desde hace 23 años, partió Christian Rojas.
El joven penquista de 29 años comenzó trabajando a los 15 como ayudante de camiones en la empresa familiar. Ahí, en medio de la limpieza de fosas sépticas y el transporte de riles y residuos industriales líquidos, se le ocurrió reciclar hidrocarburos, residuos de petróleo con agua y aceite que dejan los buques de Talcahuano y todo el país.
"Mientras estudiaba ingeniería industrial, yo trabajaba en la empresa de mi familia, y ahí, descargando las aguas servidas de los buques Unitas, me di cuenta de la necesidad que tenían ellos de descargar sus hidrocarburos y de la falta de una planta de procesamiento que se encargara de ellos sin contaminar".
Para conocer cómo se hacía y comprar las maquinarias necesarias para la planta, Christian comenzó a estudiar y a mandar mails a empresas europeas que lo hacían. "Hasta que me respondió una empresa alemana, que me vendió la tecnología con muchas facilidades para poder instalar mi planta", cuenta Rojas.
Únicos en el sur
La planta de Servifosas es la única en el sur del país que permite la disposición final de los hidrocarburos y su procesamiento.
En la planta, por procesos químicos se disminuye la cantidad de combustible, se absorben las moléculas de carburo que se encapsulan y finalmente quedan como un lodo inerte que no contamina y es enviado a un vertedero. Además del desecho, se obtiene como subproducto un combustible alternativo que se quema en hornos cementeros y en calderas autorizadas.
"En enero de 2006, partí procesando 15 mil litros, y ahora estoy en 230 mil. Un nuevo negocio con Copec aumentar mi capacidad en 300 mil litros", cuenta. Partí con 10 trabajadores y hoy cuenta con 35 personas, y de dos clientes pasó a 80 hoy. Su facturación crece entre 20% y 30% anual.
Emprender con otros
El éxito que logró Christian con su empresa lo llevó a seguir emprendiendo e intentar un negocio con familias de artesanos de Coronel.
"Ellos compraban tambores a cualquier persona, pero sin papeles legales, sin certificaciones ambientales, sin infraestructura y sin permisos. Totalmente bajo cuerda. Nos conocimos y un dáa se acercaron a mí, porque el mercado les estaba empezando a cerrar las puertas", cuenta Rojas.
De a poco él fue entendiendo que junto con ellos podría hacer otro negocio, y con un amigo, también hijo de empresarios, creé la sociedad R y B Ltda. (Rojas y Blumberg). "Valorizamos la experiencia de los artesanos y su cartera de clientes".
La empresa está empezando, pero necesita un aporte de capital que no han logrado en los bancos. "No entienden la potencialidad de nuestro negocio", alega Christian.
Otra área donde él busca emprender es en las energáas renovables. Pretende transformar los residuos en biogás. Así surgió la sociedad de Servifosas, Ecoproy y Udetec.
Actualmente están en período de pruebas y montaron un estanque de biogás con un motor que produce energía eléctrica. "Estoy en esto porque soy un soñador y porque quiero adelantarme a lo que viene. Lo mismo que pasó con los hidrocarburos. En este momento, se están dando cuenta de que los hidrocarburos son un negocio y yo ya tengo 2 años de ventaja".
-¿Qué ha sido lo más complicado que le ha tocado enfrentar?
"La ignorancia de algunas personas que tienen mucho poder y que podrían apoyarte. Los bancos no entienden el tema medioambiental en Chile. No saben que en los residuos hay un tremendo potencial. Creo que los gerentes bancarios deberían especializar a su gente en todas las áreas, porque quizás cuántos proyectos como el de nosotros se están perdiendo por ignorancia".
- ¿Te ha costado lograr los permisos ambientales para funcionar?
"Tengo todos mis permisos, pero me ha costado mucho. Dos años de mi vida en sacar permisos y 14 resoluciones: para transporte, tratamiento, almacenamiento, disposición final, etc. Es insólito, nos ha costado lograr los permisos para descontaminar.
- Al ser éste un proyecto bastante novedoso y además familiar, ¿te costó convencer a tus papás?
Me costó sangre y lágrimas convencer a mi familia de que debían invertir el capital de 23 años de lucha en la empresa, en un proyecto que no conocían.
Cuando los convencí, nos reunimos en familia y decidimos invertir 600 millones de pesos en este proyecto. El 90% de la inversión inicial para esta planta fue capital propio.
-¿Cómo funcionan siendo los únicos en el mercado? ¿Eso les facilita el camino?
"En el sur somos los únicos, pero todavía nos cuesta llevar a cabo este proyecto porque existe mucha competencia desleal en el mercado, muchos vertederos ilegales. Mientras las empresas se puedan ahorrar un poco para el depósito de los hidrocarburos, se lo ahorran. Falta conciencia".
Una inversión inicial de $500 millones se necesitó para concretar el proyecto de reciclaje de hidrocarburos. Hoy crece entre 20% y 30% anual.
"Lo más complicado ha sido conseguir financiamiento, por el desconocimiento de la banca sobre el tema ambiental"
Fuente: El Mercurio, Lunes 4 de junio de 2007
Plazo para el posteo: viernes 08 de junio.
Christian Rojas trabaja con las manos en la masa en su planta de reciclaje de hidrocarburos. Los residuos, los hidrocarburos y hasta los tambores de lata son fuente de emprendimiento para Christian Rojas, emprendedor penquista de 29 años que tiene una empresa en funciones y dos a punto.
Con una división dentro de la empresa Servifosas, propiedad de sus padres desde hace 23 años, partió Christian Rojas.
El joven penquista de 29 años comenzó trabajando a los 15 como ayudante de camiones en la empresa familiar. Ahí, en medio de la limpieza de fosas sépticas y el transporte de riles y residuos industriales líquidos, se le ocurrió reciclar hidrocarburos, residuos de petróleo con agua y aceite que dejan los buques de Talcahuano y todo el país.
"Mientras estudiaba ingeniería industrial, yo trabajaba en la empresa de mi familia, y ahí, descargando las aguas servidas de los buques Unitas, me di cuenta de la necesidad que tenían ellos de descargar sus hidrocarburos y de la falta de una planta de procesamiento que se encargara de ellos sin contaminar".
Para conocer cómo se hacía y comprar las maquinarias necesarias para la planta, Christian comenzó a estudiar y a mandar mails a empresas europeas que lo hacían. "Hasta que me respondió una empresa alemana, que me vendió la tecnología con muchas facilidades para poder instalar mi planta", cuenta Rojas.
Únicos en el sur
La planta de Servifosas es la única en el sur del país que permite la disposición final de los hidrocarburos y su procesamiento.
En la planta, por procesos químicos se disminuye la cantidad de combustible, se absorben las moléculas de carburo que se encapsulan y finalmente quedan como un lodo inerte que no contamina y es enviado a un vertedero. Además del desecho, se obtiene como subproducto un combustible alternativo que se quema en hornos cementeros y en calderas autorizadas.
"En enero de 2006, partí procesando 15 mil litros, y ahora estoy en 230 mil. Un nuevo negocio con Copec aumentar mi capacidad en 300 mil litros", cuenta. Partí con 10 trabajadores y hoy cuenta con 35 personas, y de dos clientes pasó a 80 hoy. Su facturación crece entre 20% y 30% anual.
Emprender con otros
El éxito que logró Christian con su empresa lo llevó a seguir emprendiendo e intentar un negocio con familias de artesanos de Coronel.
"Ellos compraban tambores a cualquier persona, pero sin papeles legales, sin certificaciones ambientales, sin infraestructura y sin permisos. Totalmente bajo cuerda. Nos conocimos y un dáa se acercaron a mí, porque el mercado les estaba empezando a cerrar las puertas", cuenta Rojas.
De a poco él fue entendiendo que junto con ellos podría hacer otro negocio, y con un amigo, también hijo de empresarios, creé la sociedad R y B Ltda. (Rojas y Blumberg). "Valorizamos la experiencia de los artesanos y su cartera de clientes".
La empresa está empezando, pero necesita un aporte de capital que no han logrado en los bancos. "No entienden la potencialidad de nuestro negocio", alega Christian.
Otra área donde él busca emprender es en las energáas renovables. Pretende transformar los residuos en biogás. Así surgió la sociedad de Servifosas, Ecoproy y Udetec.
Actualmente están en período de pruebas y montaron un estanque de biogás con un motor que produce energía eléctrica. "Estoy en esto porque soy un soñador y porque quiero adelantarme a lo que viene. Lo mismo que pasó con los hidrocarburos. En este momento, se están dando cuenta de que los hidrocarburos son un negocio y yo ya tengo 2 años de ventaja".
-¿Qué ha sido lo más complicado que le ha tocado enfrentar?
"La ignorancia de algunas personas que tienen mucho poder y que podrían apoyarte. Los bancos no entienden el tema medioambiental en Chile. No saben que en los residuos hay un tremendo potencial. Creo que los gerentes bancarios deberían especializar a su gente en todas las áreas, porque quizás cuántos proyectos como el de nosotros se están perdiendo por ignorancia".
- ¿Te ha costado lograr los permisos ambientales para funcionar?
"Tengo todos mis permisos, pero me ha costado mucho. Dos años de mi vida en sacar permisos y 14 resoluciones: para transporte, tratamiento, almacenamiento, disposición final, etc. Es insólito, nos ha costado lograr los permisos para descontaminar.
- Al ser éste un proyecto bastante novedoso y además familiar, ¿te costó convencer a tus papás?
Me costó sangre y lágrimas convencer a mi familia de que debían invertir el capital de 23 años de lucha en la empresa, en un proyecto que no conocían.
Cuando los convencí, nos reunimos en familia y decidimos invertir 600 millones de pesos en este proyecto. El 90% de la inversión inicial para esta planta fue capital propio.
-¿Cómo funcionan siendo los únicos en el mercado? ¿Eso les facilita el camino?
"En el sur somos los únicos, pero todavía nos cuesta llevar a cabo este proyecto porque existe mucha competencia desleal en el mercado, muchos vertederos ilegales. Mientras las empresas se puedan ahorrar un poco para el depósito de los hidrocarburos, se lo ahorran. Falta conciencia".
Una inversión inicial de $500 millones se necesitó para concretar el proyecto de reciclaje de hidrocarburos. Hoy crece entre 20% y 30% anual.
"Lo más complicado ha sido conseguir financiamiento, por el desconocimiento de la banca sobre el tema ambiental"
Fuente: El Mercurio, Lunes 4 de junio de 2007
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